Los Solaberrieta

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Los iniciadores

                                                   ESTANCIA “SAN PEDRO”

La Estancia “San Pedro”,  está ubicada en el Cuartel V del distrito de 9 de Julio, a unos 7 km de la localidad de La Niña. Fue comprada por don Pedro Solaberrieta en el año 1904, con la ayuda de un préstamo bancario otorgado con el respaldo de la hipoteca del bien adquirido.

Don Pedro era vasco, vino a estas tierras desde “San Juan de la Luz” un pueblo pesquero en el sur de Francia.

A su llegada, en 1880, se quedó un tiempo en Buenos Aires. Luego alquiló un campo en General Viamonte y se instaló allí con su esposa, doña Juana Artola. Con ella tuvo cuatro hijos varones: José María (1895);Esteban (1896); Joaquín (1899) y Miguel (1901).

En un principio,  don Pedro dedica el establecimiento, de unas 300 has,  a la explotación de bovinos y lanares.

Unos años más tarde se ve ante la dificultad de no poder cumplir con el Banco y decide entregárselo como pago. Sus hijos Miguel y Esteban le solicitan hacerse cargo durante dos años con el fin de conservar la propiedad. Pasado ese tiempo, si no hubiesen  logrado el objetivo, se realizaría la entrega. 

Los otros dos hijos se habían independizado; José María se casó con Hilda, viuda de Terry, y se instaló en “La Porteña”. Joaquín puso un negocio de Ramos Generales en La Niña.

 Esteban y Miguel realizan un cambio en la producción (incorporando la agricultura)  y también en la administración. Eso les permite no sólo pagar la hipoteca sino alquilar otros predios linderos que luego han de adquirir: Santa Rosa y San Pablo donde instalan más de veinte tambos y una cremería. Para entonces sumaron unas 3.000 has.

En 1924 Esteban se casa con Aurelia Mordasini y tienen a su única hija Carmen, a quien vemos vestida de Primera Comunión. Siguen instalados en “San Pedro”. Envían a su hija a Buenos Aires como pupila en el Colegio “Santa Unión”.

En 1928 Miguel se casa con Luisa Garibotti (ver foto de boda) y tienen a su único hijo Pedro. Este matrimonio se instala an la Estancia “San Pablo”. Su hijo Pedro es enviado al Colegio San José de Calasanz en Buenos Aires.

 Don Pedro y doña Juana, para entonces, habían regresado a la Capital. El falleció en 1937 y ella en 1955.

Doña Juana Artola de Solaberrieta, su hijo Miguel y la esposa, Luisa Garibotti

La sociedad entre Esteban y Miguel continúa creciendo. Es así que adquieren otros campos: en Córdoba, La Pampa y San Luis. Siempre “San Pedro fue el centro motor, la base de operaciones. El primer teléfono de la zona lo tuvo esta estancia. Con el tiempo adquirieron una avioneta con la que se desplazaban de un campo a otro.

El casco de la Estancia San Pedro se mantuvo casi intacto, con apenas algunas reformas.

Carmen solía contar que, por 1930, viajaba con su padre a Buenos Aires en un Ford A. Que el pavimento comenzaba recién en Lujás y que en Suipacha había unos bajos donde se empantanaban los autos y eran tirados por los “cuarteadores” a fin de salir del atascadero.

La sociedad termina cuando muere Esteban en 1964. La división se produce naturalmente, sin conflictos y, Miguel se queda con San Pedro, junto a su hijo, que pasa casi todo el tiempo allí. Su esposa Elsa Oquiñena y los cinco hijos del matrimonio viven en “santa Rosa”.

Fallece Miguel en 1973 y su hijo Pedro conduce los destinos de sus campos hasta su fallecimiento en 1984. Más tarde, una nueva división hará que Jorge (uno de los hijos de Pedro) se haga cargo del establecimiento.

Carmen aun vive en la Capital Federal.

San Pedro en 1987 época de inundaciones

Los tiempos y las actividades fueron cambiando. Las divisiones achicaron las actividades que ocupaban mucha gente y, si bien, se mantiene la actividad, ya no es aquel pequeño “pueblo” que fuera. Roberto Galiano lo describe con gran maestría en la letra de una milonga:

“Ya no se ve a don Miguel

Ni Esteban Solaberrieta.

Ya no hay tranqueras abiertas.

En San Pedro ni en San Pablo.

Hoy todos pasan de largo

Con mirada indiferente

Donde había tanta gente

Entre tamberos y peones

Hoy sólo quedan galpones

Como testigos inertes”